La separación entre mente y cuerpo es una ilusión
Durante siglos, la medicina occidental operó bajo un supuesto fundamental: la mente y el cuerpo son entidades separadas. El filósofo René Descartes, en el siglo XVII, formuló esta separación de manera que influiría en toda la ciencia moderna. El cuerpo era una máquina; la mente, algo aparte. Si algo fallaba en el cuerpo, se reparaba el cuerpo — con medicamentos, cirugía, intervención física. Lo que pensabas o sentías no era, en principio, relevante para tu salud física.
Hoy sabemos que esa división es incorrecta.
El cuerpo humano no tiene un “departamento físico” y un “departamento mental” que operen de forma independiente. Tiene un sistema integrado en el que el cerebro, el sistema nervioso, el sistema endocrino (hormonal) y el sistema inmune se comunican de manera constante, bidireccional y altamente sensible a los estados psicológicos.
Esta comprensión es el núcleo de una disciplina científica llamada psiconeuroinmunología (PNI) — el campo que estudia cómo los fenómenos mentales y emocionales modulan el funcionamiento del sistema nervioso e inmune, y cómo a su vez la actividad inmunológica puede alterar el estado mental.