La Regla del Momento: cómo salir de la tormenta mental en 3 sencillos pasos
Jorge Benito

Estrés, ansiedad y depresión nos están llevando a extremos de enfermedad y tristeza nunca antes registrados. Una epidemia según la Organización Mundial de la Salud.

¿Qué podemos hacer ante este oscuro panorama? La ciencia médica es categórica: podemos equilibrar nuestros procesos psicosomáticos con sencillas prácticas mente-cuerpo.

Podemos aprender a reenfocar la atención para salir de la preocupación patológica por ese pasado que ya no está y por ese futuro que tal vez nunca llegue.

Y no requiere de nada que no poseamos ya; se trata de trabajar con capacidades que todos tenemos y que pueden ser amplificadas.

En este artículo te voy a mostrar un sencillo ejercicio de 3 pasos.

«Cuando el pensamiento cesa, se revela la luz del ser.»

La Tormenta Mental:

Llamamos tormenta mental a ese penoso estado mental que surge cuando recurrimos, una y otra vez, a los mismos patrones neuróticos: la mente rumia acerca del pasado o se preocupa compulsivamente por un futuro que pintamos como terrible, convirtiendo al presente en un rehén de nuestros delirios y distorsiones.

Cuando el momento presente queda estrujado en este caos de pensamientos retorcidos, anulamos nuestras capacidades cognitivas naturales (imaginación, memoria, observación, concentración, atención, discernimiento, resolución de problemas, creatividad, intuición…) y activamos una respuesta biológica de protección que detiene multitud de funciones de crecimiento orgánico.

El problema es que este bombardeo de pensamientos negativos no resuelve tus preocupaciones. Durante la tormenta mental tu mente no está buscando soluciones ni planeando estrategias que te ayuden a cambiar todo aquello que te sume en el agobio y la opresión interior. Se pierde, salta de pensamiento en pensamiento como un mono saltaría de rama en rama y te agota, pero no soluciona nada. 

Operando desde esta reactividad impulsiva, la mente carece de profundidad. Nos perdemos en la tormenta que tiene lugar en la superficie y olvidamos que las aguas profundas de la mente están en calma. Para encontrar la quietud solo tenemos que sumergirnos.

Cuando en lugar de narcotizarnos con distracciones que nos alejen de ese dolor reunimos el coraje para lanzamos en las aguas turbulentas, accedemos al antídoto de estos males modernos: el sosiego del momento presente.

Aquí y ahora

Percibir la realidad como un remanso de paz interior o como un caos de sufrimiento y desasosiego no tiene tanto que ver con la situación, sino que es el resultado de nuestro estado interior.

Si observamos desde el miedo, nuestra biología activará una respuesta de amenaza. Si observamos desde la seguridad, la aceptación, la confianza y la curiosidad, activaremos una respuesta de desafío, que nos permite reunir nuestros recursos y operar óptimamente.

Nuestra forma de percibir la realidad que surge en este momento, aquí y ahora, es la clave de nuestra transformación personal.

La Regla del Momento

La Regla del Momento es una sencilla estrategia que te ayuda a:

  • Observar tu tormenta mental y salir de ella.
  • Tomar conciencia de tus verdaderas necesidades.
  • Plantear soluciones reales que puedes implementar aquí y ahora.

Es un proceso práctico muy sencillo. Vamos a ver los 3 pasos.

PASO 1: Date cuenta, observa, respira

El punto de partida es darte cuenta de la tormenta mental por la que estás transitando. ¿Qué tipo de tormenta es esta? ¿Qué caracterísitcas tienes? ¿Rumias acerca del pasado? ¿Te preocupa el futuro? ¿Qué sensaciones tienes?

Darte cuenta no es tan sencillo. Cuando la tormenta mental te arrastra, lo normal es que no quieras estar en contacto con esos pensamientos dañinos, así que normalmente buscarás formas de llevar tu atención a otro lugar para alejarte de la tormenta.

El problema de esta evasión es que la tormenta va a regresar con más fuerza, en ocasiones con ataques de ansiedad y pánico o con otro tipo de patologías como la depresión.

Así que por muy pocas ganas que tengas de navegar este terrible temporal interior, auto-observarte es lo mejor que puedes hacer. Y la buena noticia es que tu respiración es una especie de superpoder que te permite calmar las agitadas aguas de la mente.

Cuando estás en medio de la tormenta mental, tu cuerpo respira de forma acelerada. El nivel de dióxido de carbono en el torrente sanguíneo cambia, provocando que la amígdala dispare estados emocionales de miedo y ansiedad. 

Al respirar de forma pausada y profunda, estras en un estado hipometabólico en el que la sangre se vuelve menos ácida, lo que permite que la amígdala interprete que no hay amenazas acechándote y calme su reactividad. Además, las puertas que bloquean el nervio vago, el nervio craneal más largo, se abren, indicándole al cerebro que puedes permitirte descansar y restablecer todas tus funciones cognitivas y orgánicas.

La premisa es simple: una respiración calmada trae calma. Nos sentimos físicamente relajados y mentalmente conscientes. 

PASO 2: evalúa tus opciones actuales

Una vez que has mirado cara a cara a la tormenta y has respirado pausadamente, podrás divisar la luz que se esconde tras los nubarrones.

Es el momento de preguntarte:

¿Qué puedo hacer aquí y ahora, en este momento, para dejar de vivir desde el miedo?

Tu miedo se enfoca en todas esas necesidades no satisfechas, pero como es tan embustero, normalmente no te dice «este miedo es por esto». Lo enmascara y lo complica, así que muchas veces tenemos miedo pero no sabemos la verdadera causa.

Lo mejor que puedes hacer es volverte consciente de tus necesidades más inmediatas y de todo aquello que puedes hacer para ocuparte de ellas… mientras respiras de forma pausada y profunda.

No se trata de buscar opciones que transformen tu vida de un plumazo. Nada de dar pasos de gigantes, sino de pequeñas acciones que puedes emprender de inmediato.  Pequeñas cosas puntuales (una llamada, un paseo, un masaje, una página, una decisión, un límite que no supiste poner antes…) y también cosas que puedes hacer a diario y convertir en hábitos positivos.

En definitiva, ¿cuáles son tus verdaderas necesidades, y qué hábitos te van a ayudar a satisfacerlas?

Cuando hayas identificado tus necesidades y ya sepas qué hábitos quieres incorporar, escribe todo en un papel para que tu cerebro pueda enfocarse más eficientemente.

PASO 3: actúa

Una vez que has obtenido claridad mental debes emprender la acción diestra.

Cuando la tormenta mental distorsionaba y falseaba la realidad no podías actuar sabiamente, pero has cambiado eso. Ahora ya sabes lo que puedes hacer. Has considerado tus opciones y las has anotado. Ahora, comprométete y actúa.

Tu cuerpo-mente responde fantásticamente a estos pequeños gestos transformadores, liberando multitud de sustancias que favorecen la integridad de tu red psicosomática.

De la tormenta a la calma

A medida que dejamos de escapar de nuestro dolor y nos volvemos íntimos con nuestra vida interior, comenzamos a conectar con el momento presente. Y las nubes grises de la tormenta mental comienzan a abrirse. Nuestras reacciones automáticas, nuestras distorsiones mentales y nuestros patrones de comportamiento habituales se van disipando. Y encontramos la luz que siempre estuvo ahí, escondida tras la negrura de la tormenta.

Estrés, miedo, ansiedad o preocupación compulsiva surgen de nuestra actitud ante la vida, no de la vida misma.

Es nuestra forma de percibir lo que sucede, nuestro estado de atención, lo que nos trae la paz o el agobio. Cuando aprendemos a relacionarnos con lo que sucede de forma diferente y ponemos a trabajar las habilidades que teníamos desatendidas, la tormenta mental se calma y la plenitud emerge.

La práctica de la presencia nos ayuda a relacionarnos con nuestra realidad de forma más objetiva, atenta y resiliente. Conectamos con la vida desde una nueva luz.

Tus mejores virtudes ya están en ti, solo tienes que desarrollarlas con perseverancia y práctica continuada.

Autor

Jorge Benito

A caballo entre el mundo de la investigación y la aplicación práctica, Jorge Benito dirige Mindful Science, donde explora la conexión mente-cuerpo, la activación voluntaria de nuestros mecanismos naturales de transformación biopsicosocial y el fortalecimiento de nuestras capacidades y virtudes humanas.

Autor del libro Educar para Sanar y de los programas ofrecidos en Mindful Science, Jorge actualmente colabora en el desarrollo de una nueva tecnología de retroalimentación cardiorrespiratoria que codifica y analiza las señales del cerebro y el corazón, y que pronto estará comercialmente disponible para todo el mundo.

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