Inhala y exhala

3 simples pasos para dejar a un lado la culpa

25 AGUSTO 2022

Todas las emociones y sentimientos están ahí por alguna razón. Nos traspasan, nos visitan o nos habitan por algo o para algo.

Hoy vamos a reflexionar sobre el por qué te sientes culpable tan a menudo y qué puedes hacer al respecto.

Lo primero que tienes que saber es que detrás de todo sentimiento de culpa hay una creencia sobre “el deber ser”. Es decir, nuestra familia, sociedad y cultura nos programó para dividir el mundo entre lo bueno y lo malo, lo que está bien y lo que está mal. Y muy a menudo estas creencias nos llevan a fabricar nuestra propia telenovela: dramatizamos y nos victimizamos hasta el punto de sufrir como sufre la protagonista de esos formatos televisivos.

Te voy a regalar un ejemplo. Si me digo: “No soy una buena madre” o “no soy buen padre” puedo adivinar que hay creencias detrás de esta afirmación. ¿Qué son las creencias?

Son una lista de reglas imaginarias en mi mente que describen a la “buena MADRE”, o que describen al “buen PADRE” .

Sé que es difícil soltar esas cosas viejas pero yo me salí de esos mandatos y te voy a contar cómo lo hice. Lo logré con la ayuda y la guía de mi terapeuta en un proceso de transformación personal profundo. Voy a compartir contigo alguna de las cosas que aprendí por entonces.

Primero, para explorar estas rígidas estructuras mentales y darte cuenta de cómo te complican la vida, puedes preguntarte: ¿Según qué o según quién no soy bueno? ¿Qué es ser bueno? ¿Con quién me estoy comparando?

Éste sería un buen comienzo. Al responder a estas preguntas esenciales vas a empezar a descubrir las creencias limitantes que afectan tu vida y que te cargan con esos incómodos sentimientos de culpa.

La culpa es uno de los sentimiento más negativos que podemos sentir. Todo lo que nos haga sentir culpables o nos genere miedo e incertidumbre es manipulación.

Por muy difícil que resulte no podemos ni deberíamos intentar eliminar la culpa y cualquier terapia que pretenda eso incurre en un error. 

La culpa es un indicador de que “hay algo mal que no anda bien” contigo, y puedes usar este indicador a tu favor. Es decir, para tu propio desarrollo personal.

La propuesta sería: primero crea una consciencia testigo sobre este sentimiento (es decir, toma un poco de distancia y no dejes que tus emociones te arrastren); después, trabaja en Ti para transmutar la culpa ¿Qué quiero decir con esto? ¿Qué es eso de “transmutar”? ¿Acaso es algún concepto raro new age? ¿Prender una vela violeta en la sala? No, no, no. Nada de eso. Con trasmutar me refiero a: aprender de ella y cambiar el relato.

“Cuando una persona vive con culpa, bloquea su potencial” - Bernardo Stamateas. 

 A veces el camino es largo y un poco más complejo, sobre todo cuando te das cuenta de que este sentimiento pasa la línea de “lo soportable” y está causando problemas en tu modo de relacionarte con las personas y con la vida en general.  En estos casos, se necesita el acompañamiento de un ojo experto. Consulta con un profesional de confianza y déjate guiar.

¿Cómo desarrollamos una conciencia testigo? 

El observador

Observarse a uno mismo sin juzgar es un proceso muy simple, pero que requiere práctica, constancia y voluntad. 

Estar atentos y situarnos en el Aquí y Ahora nos ayudará a descubrir nuestra paz y a recuperar nuestra calma.

Los ejercicios de respiración consciente (Mindfulness) influyen directamente en nuestro sistema nervioso, provocan sensaciones profundas de relajación y coherencia mente-corazón.

En nuestra plataforma puedes encontrar meditaciones guiadas que te ayudarán a reducir el estrés crónico, bajar los niveles de ansiedad y crear un ambiente armónico en torno a ti. Haz click aquí, para obtener tu cuenta gratuita https://www.mindfulscience.es/cuenta-gratis/ 

¿Cómo la culpa, puntualmente, puede convertirse en un aprendizaje significativo para nuestras vidas?

Yo te propongo estos 3 pasos:

1) Re-significa las ideas limitantes de cómo deben ser las cosas. A esto lo llamamos: flexibilidad cognitiva. Entre el blanco y el negro hay una escala de grises, y la flexibilidad nos permite salir de la radicalización y el fundamentalismo y comenzar a observar los matices de la vida.

2) Medita, aquieta tu mente, practica el “no juicio”, no te juzgues ni te castigues a ti mismo. Honra tu vida, habla bien de ti.

3) Abre tu mente a las múltiples opciones, a la belleza, al optimismo y a la creatividad.

¿Es “malo” sentir culpa? ¿Es malo sobrecargarme de responsabilidad?

Bueno, pensémoslo de esta manera: en un juicio, a quién se le puede reducir la pena ¿Cuál es la diferencia entre un crimen doloso y uno culposo?

Todas las emociones y sentimientos están ahí por alguna razón. Nos traspasan, nos visitan o nos habitan por algo o para algo. Dicho esto, te propongo comenzar a practicar la autoindulgencia (perdonarnos a nosotros mismos). 

Si dejamos de proyectar afuera nuestra propia miseria y pensamientos moralistas, entonces la culpa se convertirá en un aprendizaje. 

De este modo, activarás el poder de purgar tus propias penas.

Te aliento, con la práctica de mindfulness, a desarrollar el “No Juicio'', la consciencia testigo. 

Y te animo a buscar frases positivas que te hagan sentir mejor y repetirlas varias veces al día para ir creando nuevas redes dinámicas de neuronas que te apoyen en este proceso. 

Una afirmación que puede ayudar a atenuar la sensación de culpa es: “Me perdono a mí mismo porque me he juzgado”

“Me perdono a mí mismo porque me he juzgado”

Puedes conocer mucho más acerca de qué son las afirmaciones, cómo transforman tu cerebro y cómo crear para ti, afirmaciones realmente poderosas. Ver más en https://www.youtube.com/watch?v=ZhSg8HA3Ikg 

Vive la vida con alegría, proponte disfrutar todo, desde el aire que respiras hasta este momento en el que te encuentras leyendo este artículo. Disfruta todo y sin culpa.

Desde el paradigma de la Psicología Transpersonal entendemos que somos seres únicos aprendiendo desde el libre albedrío. 

En definitiva, no se trata de deshacerte de la culpa. Es decir, cuando la sientas: transmútala en aprendizaje. Tu culpa está ahí para decirte algo acerca de tu modelo mental, tu manera de entenderte y entender lo que hay más allá de los límites de tu piel. Si prestas atención, poco a poco irás notando que tu culpa te trae un mensaje, y que este mensaje es siempre positivo porque te permite conocerte, mejorar y crecer.

¡Gracias por leernos!

¡Hasta pronto!

Mindful Science y equipo

Texto de Nayla Funes para Mindful Science | Edición: Nerina Crocce para Mindful Science.

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